En la madrugada del último jueves 16 de agosto, exactamente a las 3:30am, el timbre del teléfono me desperto. Asustada, pensando que algo malo había ocurrido contesté. Lamentablemente no me equivoqué. Al otro lado, la voz temblorosa de mi hermana menor, trataba de explicarme y al mismo tiempo infundirme tranquilidad: un terremoto, uno de aquellos que pocos han vivido, había sacudido Lima e Ica. Gracias a Dios ellos, mi familia y la de mi esposo, estaban bien.
Sin embargo, las imágenes que he visto por Canal N, através de terra.com, me han devuelto a la realidad. En mi país, en Ica, hay personas que sufren, gente que lo poco que tenían lo perdieron: sus familiares, sus casas, negocios. La impotencia, la tristeza son inevitables. En pleno invierno, uno de los más crudos, miles de pobladores han dormido en las calles, en las pistas, en los parques apenas tapados por mantas que lograron coger a último minuto o que vecinos solidarios compartieron con ellos. Sin comida, sin agua. En Pisco, Chincha, pueblos tradicionalmente alegres y llenos de color, el dolor es innegable.
Mientras unos se aprovechan de la desgracia ajena duplicando el precio de los pasajes o robando las pocas cosas que pudieron quedar intactas, otros han pasado los últimos días en vela intentando ayudar a quién pudiera necesitarlo. El Perú es un país complicado, señores, pero grande y sabe ser generoso, como alguien dijo hoy: basta de mezquindades, es el momento de ser solidarios.
Desde el día del terremoto, al regresar de la escuela, me conecto a N para saber que ocurre en mi país. Veo a mis ex companeros de trabajo de Canal N recorriendo Pisco, Chincha e imagino lo que deben sentir, es imposible mantenerse indiferente ante semejante tragedia. Uno no es inmune, ni indolente. En momentos como este uno se siente pequeño, quisiera hacer algo más.
Desde esa madrugada, la voz de mi hermana se ha quedado grabada en mi memoria. Su angustia, su temor. Los últimos días me he preguntado una y otra vez si vale la pena que viva tan lejos de mi familia y mis seres queridos. Será que la onda expansiva del terremoto ha removido en mi temores naturales, no lo sé.
PD: En Suiza tenemos 7 horas más que Perú.
Freitag, 17. August 2007
Dienstag, 31. Juli 2007
Cine de barrio
Ernesto y yo solíamos ir mucho al cine, un día elegía él, la mayoría yo. Ir al cine era toda una ceremonia: hacer cola para comprar las entradas, hacer cola para entrar a la sala, hacer cola para comprar la canchita, algo de tomar, un dulce, talvez dos, y en el momento justo caminar a paso ligero si queriamos coger buenos sitios (sentarnos en las últimas filas y con suerte sin vecinos que se la pasen comentando toda la película). Aquí en Zurich la historia es distinta, para ir al cine hay que pensarlo dos veces: cada entradita te cuesta entre 18-22 francos (tus 45 solcitos), desde que compras las entradas escoges tus asientos en una pantallita, las filas y butacas están numeradas (cuál circo o teatro), las gaseosas y dulces son tan caros que pocos se animan a comprarlos y una vez que estás cómodamente sentado, enganchado, a la mitad de una escena te cortan la película. Sí, así es. Estábamos en plena escena de acción: Bruce Willis pelea con la mala, ambos dentro de un auto que cuelga de un simple cable dentro del hueco del ascensor y que está a punto de caer , de pronto SUACATELA! se prenden las luces de la sala y empieza a sonar la música de la Ventana Indiscreta, no, no la película de Hitchcock, noooooooo, la del programa de Cecilia Valenzuela!!!! Ante mi cara de "que pasa?!!" Ernesto como quien explica algo obvio dice: es la pausa de 15 minutos para que la gente pueda comprar o ir al baño. Acaso, dije, no pueden pararse como la gente decente en plena oscuridad, decir "permisito, permisito" y salir sin interrumpir a los demás??.
Con Harry Potter fue lo mismo, el Potter andaba luchando contra sus pesadillas, yo trataba de entender quién era quién y SACATUN! otra vez! la pausita de 15 minutos.
No es que sea quejona pero que manía de cortar la películas, a uno le quitan el feeling, le rebanan la emoción, le tijeretean el suspenso. Y después nos dicen tercermundistas!
Con Harry Potter fue lo mismo, el Potter andaba luchando contra sus pesadillas, yo trataba de entender quién era quién y SACATUN! otra vez! la pausita de 15 minutos.
No es que sea quejona pero que manía de cortar la películas, a uno le quitan el feeling, le rebanan la emoción, le tijeretean el suspenso. Y después nos dicen tercermundistas!
1,2,3...probando, probando!!!!
1,2,3...probando, probando!!!!! Jajajajajaaaaaaaa...frase célebre y poco imaginativa a la recurríamos cada vez que probábamos la señal de audio antes de salir al aire desde algún punto de Lima...tiempos aquellos!!!! Frase que hoy, paradójicamente, resume lo que hacemos en Suiza.
Hace un año nos mudamos a Zurich, hace un año soy una deseperada y aburrida hasta el tuétano desempleada, hace un año intento aprender alemán, hace un año que martirizo a mi esposo pensando siempre en volver. El pobre cansado de "mis permanentes ratos libres" no tuvo mejor idea que crearme este blog a pesar de mi contundente: "NO tengo algo interesante que contar". Será acaso su manera delicada y solapa de decirme: "me estás volviendo loooooooooooco". Jajajajaaaaaaa, mejor no averiguo y empiezo a teclear algo, después veremos que pasa.
Hace un año nos mudamos a Zurich, hace un año soy una deseperada y aburrida hasta el tuétano desempleada, hace un año intento aprender alemán, hace un año que martirizo a mi esposo pensando siempre en volver. El pobre cansado de "mis permanentes ratos libres" no tuvo mejor idea que crearme este blog a pesar de mi contundente: "NO tengo algo interesante que contar". Será acaso su manera delicada y solapa de decirme: "me estás volviendo loooooooooooco". Jajajajaaaaaaa, mejor no averiguo y empiezo a teclear algo, después veremos que pasa.
Samstag, 28. Juli 2007
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Si se trata de ir al cine a ver las películas de Pixar, Disney y compañía, este par es la voz!!