Freitag, 17. August 2007

El dolor es grande

En la madrugada del último jueves 16 de agosto, exactamente a las 3:30am, el timbre del teléfono me desperto. Asustada, pensando que algo malo había ocurrido contesté. Lamentablemente no me equivoqué. Al otro lado, la voz temblorosa de mi hermana menor, trataba de explicarme y al mismo tiempo infundirme tranquilidad: un terremoto, uno de aquellos que pocos han vivido, había sacudido Lima e Ica. Gracias a Dios ellos, mi familia y la de mi esposo, estaban bien.

Sin embargo, las imágenes que he visto por Canal N, através de terra.com, me han devuelto a la realidad. En mi país, en Ica, hay personas que sufren, gente que lo poco que tenían lo perdieron: sus familiares, sus casas, negocios. La impotencia, la tristeza son inevitables. En pleno invierno, uno de los más crudos, miles de pobladores han dormido en las calles, en las pistas, en los parques apenas tapados por mantas que lograron coger a último minuto o que vecinos solidarios compartieron con ellos. Sin comida, sin agua. En Pisco, Chincha, pueblos tradicionalmente alegres y llenos de color, el dolor es innegable.

Mientras unos se aprovechan de la desgracia ajena duplicando el precio de los pasajes o robando las pocas cosas que pudieron quedar intactas, otros han pasado los últimos días en vela intentando ayudar a quién pudiera necesitarlo. El Perú es un país complicado, señores, pero grande y sabe ser generoso, como alguien dijo hoy: basta de mezquindades, es el momento de ser solidarios.

Desde el día del terremoto, al regresar de la escuela, me conecto a N para saber que ocurre en mi país. Veo a mis ex companeros de trabajo de Canal N recorriendo Pisco, Chincha e imagino lo que deben sentir, es imposible mantenerse indiferente ante semejante tragedia. Uno no es inmune, ni indolente. En momentos como este uno se siente pequeño, quisiera hacer algo más.

Desde esa madrugada, la voz de mi hermana se ha quedado grabada en mi memoria. Su angustia, su temor. Los últimos días me he preguntado una y otra vez si vale la pena que viva tan lejos de mi familia y mis seres queridos. Será que la onda expansiva del terremoto ha removido en mi temores naturales, no lo sé.

PD: En Suiza tenemos 7 horas más que Perú.

Keine Kommentare: